domingo, 24 de junio de 2012

Alto a las deportaciones de estudiantes


Columna: Faljoritmo
Alto a las deportaciones de estudiantes
                                                                                                                                               Jorge Faljo
Hace unos días Obama flexibilizó la política migratoria norteamericana para un sector particular de inmigrantes indocumentados. Se trata de aquellos que entraron a los Estados Unidos antes de cumplir los 16 años de edad; que tienen más de cinco años en el país y que ahora todavía no cumplen los treinta años; que no han cometido delitos y, además, que son o fueron buenos estudiantes o han estado en el aparato militar del país. Quienes cumplan con estas condiciones pueden incluso solicitar un permiso temporal de trabajo por dos años de duración, renovable mientras cumplan las condiciones estipuladas.
Existen otros beneficios adicionales. Miles de jóvenes tenían que interrumpir sus estudios al finalizar el High School debido a que no podían obtener becas o recibir un trato de ciudadanos en sus cuotas de estudios superiores. Ahora se iguala el terreno para ellos y podrán continuar estudiando. Pero sobre todo se elimina la necesidad de moverse en la semiclandestinidad y el riesgo de desintegración familiar.
Obama enfatizó que muchos de estos jóvenes no conocen su país de origen, posiblemente no hablan correctamente una lengua en la que no han hecho estudios y se identifican culturalmente con los Estados Unidos. Concluyó que son de hecho norteamericanos en todos sentidos menos el legal. Otro argumento relevante es que por su edad de entrada no se les puede culpar de no cumplir requisitos migratorios; una falta de sus padres y no de ellos mismos.
La medida no implica el otorgamiento de una amnistía, inmunidad, ni mucho menos un mecanismo para obtener la residencia o naturalización como ciudadanos norteamericanos. Pero permite obtener un permiso temporal de trabajo a la mayoría y residencia permanente, a un paso de la ciudadanía, para los que hicieron servicio militar. En ambos casos otorga un tiempo valioso para tramitar el acceso a otra figura migratoria de mayor permanencia.
Se calcula que podrán acogerse a esta protección hasta un millón 400 mil jóvenes, en buena parte de origen latino, pero también un alto número de asiáticos. Alrededor del 70 por ciento de ellos, cerca de un millón, son de origen mexicano.
Entre los elementos a considerar es que hay cuatro millones personas que por haber nacido en los Estados Unidos son ciudadanos norteamericanos a pesar de que sus padres continúan siendo inmigrantes indocumentados. Parte de esos ciudadanos son hijos de este grupo poblacional que si bien es joven son ya mayores de edad o próximos a serlo. También es relevante que con esta disposición se legaliza la situación y la posibilidad de trabajo de alrededor de 252 mil jóvenes que ya terminaron sus estudios en los ramos de ingeniería, ciencias duras, o carreras técnicas. Contar con un trabajo formal en sus propias áreas de conocimiento, sin necesidad de ocultarse, les permitirá mayores ingresos y pagar más impuestos en los próximos años.
A pesar de su importancia y de los beneficios que implica existe una alta fragilidad en esta disposición. No se trata de una ley aprobada y por lo tanto puede ser revertida en cualquier momento por el mismo presidente. Nadie supone que Obama hará marcha atrás; sin embargo un presidente republicano podría desaparecer el decreto con una simple firma incluso el primer día de su mandato.
Con esta disposición Obama tomó a los republicanos de sorpresa y ellos han reaccionado con ambigüedad. Recordemos que los republicanos bloquearon estas medidas cuando se presentaron al congreso por los demócratas. Ahora Obama las implanta de manera unilateral y los republicanos le reclaman el procedimiento sin atreverse a criticar a fondo la substancia. Por lo contrario, se ven forzados a competir en el acercamiento a los latinos.
Romney, el candidato presidencial demócrata, declaró que desde el principio de su administración se enfocaría en el problema con soluciones de largo plazo y en particular dijo que quienes habían servido en el ejército deberían obtener la residencia permanente. Es decir que el tema de fondo, en este momento electoral, es quien se lleva el aplauso, y los votos, de las familias de estos jóvenes.
Obama se adelantó a las medidas de endurecimiento migratorio que impulsan algunos estados norteamericanos con gobiernos republicanos, como es el caso de Arizona. Por lo menos un congresista norteamericano ha declarado que establecerá una demanda legal en contra de la decisión presidencial.
Por su parte numerosas organizaciones políticas hispanas han manifestado su decidido apoyo a Obama y consideran la decisión como histórica.
Lo evidente es que dos orientaciones de política contradictorias se han deslindado claramente y se han convertido en punto de discusión política nacional relevante. La victoria es de Obama que consigue un apoyo político y electoral entusiasta de una minoría que, no obstante, puede ser decisiva en el próximo voto presidencial de algunos estados.


sábado, 9 de junio de 2012

Participa en el debate


Participa en el debate
Jorge Faljo
El primer debate presidencial fue un fiasco. Era dudoso su “rating”. ¿Para qué verlo si los resultados de las elecciones estaban cantados? Adormilados observábamos, sin participar, el juego de los poderosos. Un juego que los llevaría, a ellos, a decidir cómo se repartirían puestos y privilegios. Todo anunciaba la continuidad en este país sumido en el marasmo económico, social y político.
Pero hoy domingo 10 de junio el país es otro. Gracias al empuje de los chavos nos adentramos en la verdadera política; aquella en la que participa la sociedad; en la que se lucha por contar con información cierta y no mera manipulación; en la que se decide el futuro de la nación y no el mero reparto de los puestos políticos.
En el debate de este domingo se van a tratar tres asuntos: Política y Gobierno; México en el Mundo, y Desarrollo Social y Desarrollo Sustentable. Esperemos que de esta manera, como grandes temas que los candidatos puedan abordar cada quien a su manera y con sus propias prioridades.  
Hay sobre la mesa varios asuntos que deben tratarse con gran prioridad. Peña Nieto defendió en la Ibero la criminalización de la protesta social; en particular las atrocidades y la impunidad con que se castigó la defensa de la tierra en Atenco. Luego ha titubeado; es urgente que defina el trato que daría a los movimientos sociales. Por ejemplo el de los chavos. También debe explicar su ofrecimiento de seguridad social universal y pensión de retiro a los 65 años para todos. Excelente! Ahora que explique de donde saldrán los recursos.
Josefina debe aclarar lo de eliminar las cuotas obrero patronales. Suena a la destrucción del IMSS. Ofrece paz, que diga cómo. Quadri se ha ubicado en el discurso del neoliberalismo de hace veinte años; el de la libre competencia. Ojalá y entre en detalles de cómo eso todavía puede considerarse bueno.
AMLO tiene un problema y una gran tarea. Propone democratizar; lo que suena bien a unos y asusta a otros. Muchos no creen que se trate de democratizar sino de estatizar; de llevar al país por un nuevo autoritarismo burocrático. Esperemos que aterrice no solo hablando de su manejo honesto del gobierno, sino de cómo impulsaría el crecimiento económico.
Todos deberán aclarar cómo van a crear empleo; lo que piensan de la demanda empresarial de una política de reindustrialización del país; lo que piensan de la demanda campesina de hacer efectivo el derecho a la alimentación por la vía de la autosuficiencia alimentaria comunitaria y nacional. Deben decirnos si México se reintegra a la comunidad latinoamericana o sigue de furgón de cola de un tren norteamericano que ya no jala.
Aparte de escuchar, los ciudadanos debemos participar siguiendo otra estupenda idea de los chavos. Hay que escuchar el debate en público.
En la ciudad de México decenas de miles lo oirán en el zócalo y en el ángel de la independencia. Por todo el país hay que verlo en las plazas centrales, en los parques, aprovechar las grandes pantallas que ya hay en muchas partes; colocar otras temporales. O llevar nuestras propias televisiones y radios.
Lo importante es estar juntos y no dejar que sean los medios los que nos interpreten el debate; que no quieran decirnos que fue lo bueno y lo malo; que no quieran cuentearnos con quien ganó y quien perdió.
Todo lo contrario; juntos en el espacio público nosotros vamos a calificar cada intervención, cada propuesta. Ahí, de inmediato, con espontaneidad, como en el futbol o en el beisbol, vamos a calificar cada jugada y aplaudir cada gol. Que sean los medios los que registren nuestro interés y nuestra opinión; que la noticia seamos nosotros, la sociedad escuchando y opinando.
Vea el debate en público y, por si acaso, lleve también su propio radio y audífonos para no perderse una palabra. Vamos a hacer de este debate un acto político ciudadano pacífico y festivo.

martes, 5 de junio de 2012

Nerviosismo Cambiario


Nerviosismo cambiario
Jorge Faljo
En dólar sube de precio y las autoridades monetarias hacen declaraciones “pasiflorine”. El secretario de Hacienda, Meade, dice que la volatilidad se origina en Europa y no en la economía mexicana. Su subsecretario Rodríguez dice que el ajuste al tipo de cambio es más bien una fuente de fortaleza. La cereza en este pastel de declaraciones la aporta el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, al decir que siguen siendo bajas, pero no ausentes, las posibilidades de un evento catastrófico y que la fortaleza relativa de la economía mexicana debería reflejarse en un peso más fuerte. En suma, que el peso se encuentra muy subvaluado. Además descartó que la depreciación de la moneda genere presiones inflacionarias.
No todos calculan del mismo modo. El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados –CEFP- considera, con mucha mayor seriedad, que el peso se encuentra sobrevaluado y que la paridad de equilibrio en este momento sería de alrededor de 15.60. ¿Por qué la discrepancia?
Los que consideran al peso demasiado caro se enfocan en la economía real, la producción y el comercio exterior. Con un peso caro no podemos competir en el comercio internacional, vendemos poco y nos convertimos en fuertes importadores al grado de que el país destruye su aparato productivo; las empresas quiebran ante la competencia de una avalancha de importaciones en realidad subsidiadas por la política de peso caro. Se intenta competir mediante el empobrecimiento de los trabajadores lo que impide fortalecer el mercado interno y crecer.  
Para Carstens México presenta una fortaleza relativa porque Europa enfrenta graves problemas. Su enfoque es financiero, especulativo.  
Una radiografía elemental de la economía mexicana nos revela fuertes problemas. El año pasado, 2011, México tuvo un déficit de 15.9 mil millones de dólares en la balanza de bienes y servicios. Esto a pesar de las exportaciones petroleras. Importamos mucho más de lo que exportamos. Si al déficit comercial le añadimos el pago por intereses y ganancias del capital extranjero y la repatriación de ganancias de las empresas que ya no son mexicanas, entonces el déficit de cuenta corriente alcanzaría los 30 mil millones de dólares. No es así por las remesas de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos que lo reducen a 8.8 mil millones de dólares. Usamos petróleo y remesas para hacer importaciones excesivas y aún así no alcanzan.
Pero el país ha estado en Jauja de dólares. En el 2011 México recibió inversiones externas por 19.9 mil millones de dólares, en buena parte compra por extranjeros de empresas mexicanas. Sin embargo la entrada fuerte de dólares es inversión especulativa; entraron 41.7 mil millones de dólares atraídos por el pago intereses muy superiores a los internacionales y porque la moneda mexicana “esta blindada”. Es decir que se les ha prometido que habrá dólares en abundancia para cuando decidan hacer su toma de ganancias. Lo que ha inflado al peso desde mayo de 2009 ha sido especulación pura y no la fortaleza y crecimiento del aparato productivo y el mercado interno.
La vía especulativa de atracción de capitales de riesgo logró más que duplicar el valor de las inversiones en la bolsa de valores y concedió ganancias muy superiores a las internacionales al capital financiero. Al mismo tiempo se “benefició” a la población con importaciones baratas mientras que se reducía la rentabilidad de las empresas productivas, se destruían amplios sectores de la industria y el campo, se desnacionalizaba la banca y el comercio, se empobrecía a los mexicanos y se estancaba la economía.
En marzo de 2010 incluso el Fondo Monetario Internacional advirtió a México que la entrada masiva de financiación especulativa crearía burbujas financieras y acentuaría el ciclo de auge y caídas. Parece que ya llegó el momento de la caída anunciada.
Lo más peligroso en este momento es emplear las reservas e incluso deuda para cubrirle las espaldas a los capitales que deciden hacer su toma de ganancias. Saben que la situación es insostenible y por razones políticas pueden decidir agotar las reservas y endeudar al país para ganar apenas unos meses de control aparente. Como lo hicieron en 1994.
Es fundamental dejar que el peso tome un nivel realista; lamentablemente la especulación provoca un movimiento pendular excesivo. Pero las reservas deben conservarse y el país no endeudarse para importaciones estratégicas post-crisis y preservar un margen de soberanía. Pero tal vez el plan es hincar a la próxima administración, del signo que sea. 

lunes, 4 de junio de 2012

La voz de las comunidades rurales


La Voz de las Comunidades Rurales
Jorge Faljo
La Coordinadora Nacional de los Consejos Comunitarios de Abasto, A.C., posiblemente la voz más autentica de las comunidades rurales de México, recién se ha manifestado, con gran profundidad analítica, para plantear la necesidad de cambiar la política rural y alimentaria del país.
Es una vasta organización ocupada en el intenso trabajo cotidiano y que rara vez aparece en los medios. Lo que contrasta con su enorme y profunda presencia en el campo. Hablo de las tiendas DICONSA para las que las comunidades aportan el local, el mobiliario, los servicios, el capital inicial y el trabajo. Para supervisar su buen funcionamiento eligen de manera democrática a los integrantes de 25 mil Comités Rurales de Abasto, uno por tienda; 273 Consejos Comunitarios de Abasto, uno por Almacén Rural y la Coordinadora mencionada. Todos son puestos honorarios, es decir, sin paga.
Esta gran organización decidió expresarse en este momento crítico con la voz de decenas de miles de comunidades y millones de campesinos.
A continuación presento lo fundamental de su mensaje.
El abasto rural debe permitir a todas las familias rurales el acceso a una alimentación suficiente, sana y de calidad. Evitemos caer en una modernidad basada en alimentos de apariencia atractiva pero de bajo valor nutricional y asociados a problemas de salud como la obesidad, la diabetes y deficiencias de proteínas y vitaminas. La red de abasto no está guiada por el interés unilateral de la ganancia, sino por valores como el bienestar de las familias y el desarrollo económico y social de las comunidades.
Con apoyo institucional numerosas tiendas incluyen ahora servicios de venta de leche LICONSA y medicamentos básicos, correo, telefonía rural, servicios bancarios básicos y el pago de transferencias a las beneficiarias de OPORTUNIDADES, entre otros.
Todo ello no ha bastado para avanzar hacia la seguridad alimentaria debido al retiro del Estado de las tareas de promoción del crédito, la creación de infraestructura y la transferencia tecnológica y capacitación. La política pública privilegió a los productores definidos como viables y, en paralelo, abandonó al resto de los productores en manos de un mercado dominado por las transnacionales y la intermediación local ineficiente. El resultado ha sido pobreza y emigración.
Entre los hechos que han recibido menos atención de esta estrategia, pero de indudable profundidad, se encuentra el carácter brutalmente agresivo a la integridad familiar y a las estructuras sociales comunitarias. Una nueva generación ha crecido emocional, e incluso materialmente, relegada por las familias y por las comunidades. Se resquebrajó así la transmisión intergeneracional de los valores tradicionales, sobre todo de trabajo duro y honestidad, de la población rural. Hoy pagamos con creces esta pérdida de valores en descomposición social y hasta con hechos de sangre e inseguridad.
Existe un nuevo contexto alimentario internacional de altos precios y bajas reservas. A ello contribuye el mejoramiento de la dieta, de granos a carne, de los habitantes de China e India; el cambio climático; los biocombustibles y la especulación financiera con alimentos.
Las políticas y tratados impulsados por la Organización Internacional del Comercio impiden la aplicación de estrategias adecuadas a cada país y a los pequeños y medianos productores. La pérdida de soberanía se asocia a la pérdida de autosuficiencia alimentaria.
El 60 por ciento de nuestras comunidades se encuentran en situación deficitaria, el 20 por ciento alcanzan cierto equilibrio y solo el resto son superavitarias. Para una  verdadera seguridad alimentaria y bienestar de la población más pobre no basta la disponibilidad en el mercado; solo ocurre con el fortalecimiento de las  capacidades productivas y al autoabasto comunitario.
Requerimos una estrategia de creciente autosuficiencia alimentaria en el plano nacional y en las comunidades. La alimentación y la nutrición son derechos fundamentales de los que dependen la vida y la salud. Estos derechos humanos requieren el establecimiento de políticas de estado.
Hay que abandonar visiones dogmáticas y, sobre todo, recuperar la soberanía nacional en la definición de políticas y programas de promoción de la producción. Habrá también que recuperar a los pequeños y medianos productores, a los campesinos, como actores centrales de una política de autosuficiencia, soberanía y seguridad alimentarías. Un cambio de la política agrícola, de comercio exterior y de comercialización interna generaría un importante impacto productivo positivo en tan solo un par de ciclos agrícolas.
Las comunidades rurales y sus regiones tienen organización, experiencia y voluntad para la renegociación de las políticas a convenir con el campo. Se trata de fortalecer nuestras capacidades para responsabilizarnos del fortalecimiento de la autosuficiencia y la seguridad alimentaría de los mexicanos, a contrapelo de las tendencias del mercado mundial y el deterioro rural de las últimas tres décadas.  Para ello hay que empezar con el reconocimiento del valor social que, además del económico, representa la producción del campo.
El Programa de Abasto Rural se encuentra bien posicionado para crecer como instrumento de una nueva política agropecuaria y de fortalecimiento del mercado interno, a la que se sume una estrategia de política industrial orientada a la reindustrialización nacional. El campo y la industria potenciarán su crecimiento en una estrategia que los contemple conjuntamente.
La situación alimentaria mundial, el cierre de la alta migración hacia los Estados Unidos, la necesidad de fortalecer el mercado interno y, sobre todo, el derrumbe de los dogmas neoliberales, ubican al campo como un actor estratégico. Redefinir las nuevas funciones del campo mexicano no se puede hacer al margen de los campesinos, los productores y consumidores del campo. Sólo con una voluntad política incluyente y democrática, y con políticas de Estado concertadas con todos los actores del agro, habremos de reconstruirlo para bien de los habitantes del campo y para bien del país.
Hasta aquí he transcrito la posición de los Consejos Comunitarios de Abasto. Nos hacía falta la voz campesina en el nuevo y maravilloso coro que abre paso a la verdadera política, la que discute a fondo el destino nacional. Bienvenida la voz de las víctimas de la violencia; Bienvenida la voz de la juventud; Bienvenida la voz de los campesinos.




jueves, 31 de mayo de 2012

Mark Zuckerberg, Facebook e impuestos


Mark Zuckerberg, Facebook e impuestos
Jorge Faljo
Mark Zuckerberg, co-diseñador, co-fundador y presidente de Facebook, se acaba de casar con Priscilla Chan, su novia de toda la vida. Su boda fue un evento social exclusivo y noticia seguida por millones de personas. Ocurrió el día posterior a la entrada de Facebook a la bolsa de valores, lo que elevó la fortuna de Mark a unos  17 mil millones de dólares.

La diferencia de un día entre la entrada a la bolsa y el matrimonio tiene la mayor importancia económica. Las leyes de California consideran como propiedad personal la fortuna con la que se llega al matrimonio y de ahí en adelante como propiedad común la que se adquiere posteriormente. Muy probablemente Mark esperó ese importante incremento de su fortuna para casarse un día después. No se sabe a ciencia cierta sí la pareja firmó un contrato prenupcial para establecer otras reglas de reparto de su fortuna en caso de divorcio.

Mark nació en 1984 y es un joven que, para estar dentro de las ligas mayores, tiene costumbres relativamente austeras. La casa que compró para su vida de casado le costó únicamente siete millones de dólares. Una bicoca dada su fortuna personal. Su auto tampoco es realmente extraordinario.

Un buen muchacho que con sus compañeros de cuarto diseñó un instrumento de comunicación pensado para los estudiantes de Harvard. Pero la idea prendió y se convirtió en una red mundial en la que ahora se interconectan 800 millones de personas y ha vuelto ultra millonarios a esos jóvenes.

¿Para qué le alcanzan 17 mil millones de dólares a Mark? Si acaso estuvieran en un fondo de inversión que diera tan solo un uno por ciento anual, tendría 170 millones de dólares al año, unos 465 mil dólares al día, sin tocar el capital. Pero el estilo de vida de Mark es más modesto que, por ejemplo, Paulina Romero Deschamps, la hija del líder de los trabajadores petroleros que viaja por el mundo con tres perritos a los que aloja en suites de gran lujo.  

Mark se redujo el sueldo de los 600 mil dólares que ganaba el año pasado a tan solo un dólar al año. Lo que imaginé, por un instante, es que era algo así como un acto de generosidad. Pero no. Los analistas financieros lo consideran un paso hacia la posibilidad de los ultra ricos del planeta: no pagar impuestos. Eso se puede hacer de diversas maneras. No soy experto en aspectos fiscales pero les transmito lo que he entendido.

Mark podría, por ejemplo, colocar su fortuna en un fondo de ahorro para su retiro al cumplir 60 años. Después de esa fecha podría extraer su fortuna sin pagar o pagando muy bajos impuestos. Por las acciones que venda de aquí a entonces pagaría un impuesto de tan solo 15 por ciento. Entretanto, podría vivir de prestado. Obviamente no se pagan impuestos cuando lo que se recibe son préstamos. Puede fácilmente endeudarse por varios millones al año y la deuda que acumularía la pagaría sin problemas al cumplir 60 años.

Eduardo Saverín, también co-fundador de Facebook renunció a su nacionalidad norteamericana y se convirtió en residente de Singapur, donde no hay impuestos a las ganancias de capital. Lo hizo antes de la entrada de Facebook en la bolsa de valores para en el futuro no pagar impuestos sobre su fortuna, calculada en unos cuatro mil millones de dólares.

Estos muchachos diseñaron su programa en Harvard, una universidad subsidiada con aportaciones fiscales; funciona gracias al internet, que crearon otros; opera en computadoras compradas por gente que si paga impuestos. Su aportación es apreciada, pero no es sino una cereza en un gran pastel creado por muchos. ¿Por qué no habrán de pagar impuestos?

Lo que quiero resaltar es que en este planeta, en los Estados Unidos y en México, los verdaderamente muy muy ricos pagan muy pocos impuestos, a veces nada. Que los ricos paguen impuestos adecuados al nivel de su fortuna sería un primer paso para la solución de los problemas del planeta.

domingo, 27 de mayo de 2012

Abran paso a la política


Abran paso a la política
Jorge Faljo
Durante treinta años un pequeño grupo, de hecho hacia el final del periodo una sola familia, concentraba el poder y cada vez más de la propiedad y las empresas en Túnez. Las relaciones de poder dentro de ese país, las formas de hacer política, estaban determinadas por el inmovilismo, por la preservación de lo mismo. Hasta que un día un joven, continuamente fastidiado por la policía que no le dejaba vivir de su pequeño puesto de frutas, decidió prenderse fuego. Su larga agonía fue terrible y le prendió fuego al país entero. Organizada por las redes sociales la juventud se lanzó a las calles para hacer verdadera política, de la que realmente discute sobre cambios de fondo y el destino del país. A esa movilización le bastaron pocas semanas para derribar a la antigua dictadura.
El ejemplo se extendió a Egipto y luego a Libia donde de nueva cuenta fue la juventud la que se opuso a continuar fingiendo que creía en una política de mascarada donde lo único que estaba en juego era el reparto de prebendas grupales y personales entre mafias del poder económico, político y militar. La entrada de los jóvenes obligó de nueva cuenta a repensar el país, empezando por el rechazo a las estructuras de poder existentes.
A los cambios en el norte de África se les llamó la primavera árabe y no cabe duda que inspiraron otros movimientos en Yemen y Bahréin y cambios preventivos en Marruecos y otros países. También en Europa y Estados Unidos, Israel, Chile y muchos otros lugares la sociedad, sobre todo los jóvenes educados, alza su voz en los movimientos de los indignados, los ocupas, los 99 por ciento.
Saben que la globalización ha entrado en su peligrosa etapa agónica y que su destino dentro del actual modelo económico es la exclusión. Ningún otro futuro les vaticina la avalancha autodestructiva de empresas y empleos y el gigantesco desperdicio de capacidades y recursos productivos que caracteriza al planeta entero.
Durante meses me preguntaba y preguntaba a mis amigos ¿Qué ocurre en México que no pasa nada? El dominio de la política de mascarada, del conflicto de intereses cupulares manejado dentro de estrictas normas rituales, de la democracia irrelevante, parecía completo. La esgrima partidaria acotada por los medios de comunicación y esencialmente limitada al reparto de posiciones, buenos sueldos y oportunidades de lucro.
Ahora, de repente como en tantos otros lados, un nuevo actor toca a la puerta y exige ser escuchado. Se trata de la juventud y de cajón diré “educada”, porque   en realidad no creo que haya juventud no educada. Podrá no ser universitaria o no estar en escuelas de paga, pero hoy en día es siempre educada. Sabe distinguir la superchería, el juego de simulaciones y la palabrería, donde se atrinchera el inmovilismo de fondo en una sociedad cuyo modelo económico nos asfixia.
La pregunta es ¿Qué pasó en los últimos días? Y solo cabe responder: lo mismo que en otros lados del planeta. Se dio el chispazo que encendió los ánimos e hizo reaccionar a los jóvenes. Un chispazo que en todas partes ha sido la agresión desde el poder, el desprecio a la inteligencia, el insulto. A los jóvenes no les gusta que les digan que se hizo justicia donde no la hubo, que los llamen porros, vendidos y manipulados, que no les permitan hablar y no los quieran escuchar.
¡Aguas con estos actores! Desestabilizan la política ritual porque no buscan puestos y prebendas personales sino cambiar el país; porque no se subordinan a líderes que pueden ser comprados sino que actúan juntos en plena libertad individual; porque cuentan con un instrumento valiosísimo, el de la comunicación directa entre ellos sin que pase por los filtros del poder; porque no aceptan la simulación de la política como teatro Kabuki.  
Con la juventud como nuevo actor que desestabiliza los viejos equilibrios inmovilizadores se abre camino a la política real, la que coloca en la mesa de discusión las opciones de fondo que tiene la sociedad mexicana. Su sola presencia y sus voces cuestionan la capacidad de los partidos políticos para representar a la sociedad mexicana; ponen en duda la validez de los mecanismos meramente electorales como cauce suficiente a una democracia efectiva; desmienten las imágenes ultramaquilladas y manipuladas, a favor de unos y en contra de ellos, que presentan los medios.
Luchan contra el engaño y eso empieza a cambiarlo todo; al grado de que las certezas de hace apenas unas semanas se cambian por sanas incertidumbres. Su impacto es muy superior al del mísero debate, atole con el dedo, que nos asestaron como graciosa concesión los medios.
Los actores de la política Kabuki comprendieron rápidamente que el ataque directo a la juventud no hace sino echar leña al fuego. Han creado rápidamente un guión que por un lado habla de respeto a la manifestación de ideas y abre pequeños espacios manipulados en los medios y por el otro lado busca descalificar a los jóvenes como agresores con posiciones inconsistentes.
Ahora el poder es cuestionado en todas partes y se ve obligado a auto contenerse porque ahora existe la posibilidad de que cada acto represivo sea fotografiado, filmado y colocado en las redes sociales.
No es posible saber con certeza que es lo que sigue. ¿Acaso una primavera mexicana? De momento solo puede asegurarse que los últimos días han sido de una efervescencia creciente. Los 131 alumnos de la Ibero que dieron la cara hicieron un acto de afirmación ciudadana que liberó enormes fuerzas antes subterráneas y que ahora aflora. Se identificaron con sus credenciales y dieron sus nombres; lo que en este país es una audacia revolucionaria.
Decenas de miles se suman ahora al reclamo central de liberar al país recuperando la palabra, el espacio público y democratizando a los medios. El futuro está en las manos de todos aquellos que dicen: Yo soy el 132. 

domingo, 20 de mayo de 2012

La Trampa de la Competencia


La trampa de la competencia
Jorge Faljo

El presidente Felipe de Jesús Calderón en la reciente Cumbre empresarial de las Américas impartió lecciones del viejo discurso neoliberal ahora en retroceso. Sus palabras:
“No le demos la vuelta: la alternativa es la apertura, es la competencia, es el comercio, es la libertad, es la empresa, es la propiedad. Son enunciados que deben defenderse por quienes creemos en ello, entre ellos los empresarios y los gobiernos libres. (…) Si quieres tener un hijo que camine, no le prohíbas caminar. Si quieres tener un competidor, hazlo competir.”
Son los conceptos con los que se abrió paso la globalización en el planeta entero. La que hoy en día empobrece no solo a nuestros pueblos periféricos sino incluso a las antes privilegiadas clases medias europeas y norteamericanas. Es un asunto de supervivencia entender lo ocurrido para poder transformarlo. Intentaré  explicarlo de manera muy sintética.
Los últimos cincuenta años de la historia mundial se caracterizan por avances científicos que han generado el mayor ritmo de incremento de la productividad en la historia de la humanidad. Son impresionantes los avances en electrónica, informática, bioingeniería, digitalización de la información de texto, audio y video y  comunicación mundial instantánea. También hay nuevos materiales (fibra óptica por ejemplo) un mejor aprovechamiento energético y gran cantidad de aparatos novedosos para el hogar, la oficina y la producción industrial y agropecuaria.
El espectacular incremento en productividad podría, debería, haber generado un incremento substancial en los niveles de bienestar y tiempo libre para toda la población de los países industrializados e incluso para toda la humanidad. En lugar de ello vivimos una época de empobrecimiento generalizado
Lo que ocurrió es que los adelantos tecnológicos y en productividad se concentraron en los que podemos llamar, para abreviar, sectores globalizados. Pero sus incrementos de la producción, basados en las nuevas tecnologías, no se acompañaron de un incremento en la demanda y eso creó un grave desequilibrio: abundante oferta y escasa capacidad de demanda. Pronto la baja de poder adquisitivo de la población se convirtió en impedimento para crecer.
En esas condiciones el incremento de la nueva producción globalizada no se sumó a la apenas un poco más vieja producción convencional. Por el contrario, la fue destruyendo. Se eliminó precisamente el tipo de empresa que más empleo y más capacidad de demanda creaban. El desempleo condujo a una baja generalizada de salarios.
En México el salario mínimo alcanzó su máximo en 1980, tras décadas de crecimiento rápido y sostenido con un modelo de industrialización nacionalista. Con el modelo de apertura y competencia, desindustrializador, se ha perdido el 75 por ciento del poder adquisitivo del salario mínimo desde esa fecha.
La función histórica de las ganancias en el capitalismo pre globalizado era la inversión, una vez restado el consumo de los dueños. Con la globalización las nuevas fabulosas ganancias se destinan a una función paradójica; la de generar capacidad de demanda mediante préstamos a los gobiernos y a los consumidores. A falta de dar mejores salarios, se endeuda a los consumidores; a falta de pagar impuestos adecuados, se endeuda a los gobiernos. Prestando se consiguieron niveles de demanda más o menos adecuados a las ofertas de los sectores globalizados mientras que se destruía a las empresas convencionales.
La combinación de tecnologías maravillosas, dominio oligopólico de los mercados, influencia política, bajos salarios y bajos impuestos han creado enormes fortunas que se apoderan crecientemente de toda la propiedad periférica. En este contexto en México se ha extranjerizado la propiedad de los bancos, cadenas comerciales, ferrocarriles, cerveceras y más. Se ha destruido, por ejemplo, la vieja industria nacional textil y del vestido, del juguete, de electrodomésticos, maquinas herramienta y buena parte del pequeño comercio y de la producción campesina. Los oligopolios internos se expanden a costa de la mediana y pequeña empresa.
La globalización se impuso prestando con triple beneficio: primero, para vender lo que produce; segundo, cobrando intereses; tercero, sus préstamos convertidos en indispensables en la lógica de la globalización, han sido un factor de poder que le permite extorsionar incesantes concesiones políticas y económicas adicionales.
Sin embargo en su momento de triunfo explota el problema que ha creado. Produce muchas mercancías y riqueza; pero no genera demanda, de hecho la destruye. Al prestar parte de sus inmensas ganancias los inversionistas solo colocaron un parche en la herida; lograron que los consumidores siguieran comprando y los gobiernos funcionando, pero a medias y no por mucho tiempo. Pero la deuda es una mala solución, insostenible y limitada. Y si la deuda ya no es solución, se convierte en problema.  Primero generó demanda que permitía crecer; ahora para pagar sus excesos todos se ajustan el cinturón y la recesión, las quiebras y el desempleo se expanden en Europa y el mundo.
La verdadera solución de fondo es simple: que la humanidad cuente con ingresos suficientes para poder comprar todo lo mucho que pueden producir los sectores globalizados y también los no globalizados. Más aterrizado: los sectores globalizados deben producir suficiente demanda para vender lo que producen sin destruir a los demás. Y eso solo lo pueden hacer por dos vías: pagar buenos salarios y, sobre todo, pagar buenos impuestos que los gobiernos usen en favor de los excluidos.
Hace años se anunció lo que ahora ocurre. Estaba de moda declarar “los no competitivos no sobrevivirán”. Urge ahora entender que los competitivos son cada vez menos y que la amenaza es real. Competir es jugar a las sillas locas; todos los días cierran empresas que dejan de ser competitivas en Italia, España, Grecia, Estados Unidos y aquí también. Aparte del ritmo de destrucción normal de vez en cuando llega un tsunami de gran destrucción. Y parece que se avecina el siguiente.
¿Pondrías a tu hijo a competir, en patines, con otros que llevan motocicletas, autos de carreras y camiones doble remoque? Claro que no. Cada quien debe competir en su propia pista; en su propio mercado.
El primer debate presidencial abrió con el tema de la competencia en los medios de comunicación. Tres candidatos respondieron con planteamientos inspirados en la perspectiva neoliberal: Josefina: “La competencia es esencial para la prosperidad en cualquier economía.” Quadri: “Gracias a la competencia hay nuevas empresas, hay eficiencia, hay crecimiento económico, tenemos mejores servicios y mejores productos.” Peña: “Competencia significa darle a los mexicanos la oportunidad de tener acceso a productos y servicios que compitan en calidad y en precio.” Más de lo mismo.  
Solo uno, Amlo, escapó de la trampa al decir: “Vamos a democratizar a los medios de comunicación”. Esto es distinto, es la posibilidad de que la gente de a pie, la no competitiva, tenga derecho a una parte del pastel.
Millones de jóvenes españoles, griegos, portugueses, norteamericanos, con licenciaturas, maestrías y doctorados no son competitivos. Nuestros hijos no serán competitivos y podrán ser destruidos por la competencia, por trabajos sin dignidad y sueldos de hambre; o por el desempleo y la violencia.
A menos que cambiemos de juego. Hay que recuperar el sentido de realidad para decidirnos a producir con todas nuestras capacidades y recursos. Sin desperdicios. Empecemos por equilibrar el comercio exterior. No es admisible que le compremos 46 mil millones de dólares de mercancías a China y ellos nos compren solo 5 mil millones. No me importa si son más competitivos. Yo no quiero que mis hijos compitan.
Hay que substituir importaciones, reindustrializarnos, proteger el empleo interno e instrumentar una política fiscal que trate con amabilidad los ingresos del trabajo, el derecho al consumo y la inversión productiva; pero que, por otro lado equilibre la oferta y la generación de demanda de los sectores globalizados y que grave fuertemente las ganancias de la especulación y la usura.